Cambia la Pirámide



Por Mg. Alejandro Trapé

Evolución y proyecciones de la pirámide poblacional en Argentina y su impacto sobre el sistema previsional

La pirámide poblacional argentina, distinguiendo hombres de mujeres, ha experimentado cambios de importancia en los últimos años y se prevé que esta dinámica continúe. Esta tendencia, si bien no es ajena a lo que sucede a nivel mundial, presenta algunas particularidades, considerando además que el país ya se encuentra transitando desde el grupo de "naciones jóvenes" (promedio de edad 20-29 años) al de "naciones maduras" (promedio de edad 30-39 años).

Si se observa la evolución de largo plazo es claro el proceso de envejecimiento poblacional ocurrido y proyectado, con un marcado incremento del peso de la población mayor de 65 años (que de acuerdo al actual sistema previsional, estaría en su mayoría jubilada).

Seguridad Social

Pueden observarse en Argentina tres comportamientos superpuestos:

En primer lugar la tendencia al envejecimiento, con el "alargamiento hacia arriba" de las edades.
En segundo lugar el cambio en la forma de la pirámide, achicándose en la base (cambio en la estructura jóvenes/ adultos).
Finalmente el cambio en el comportamiento de ambos sexos, con mayor preponderancia de las mujeres mayores de 65 años.

El impacto de esta evolución proyectada sobre el sistema previsional y sus posibilidades de sustentabilidad financiera es directo. Habida cuenta de que los adultos mayores cada vez representan una porción mayor, en particular en el caso de las mujeres, resulta imperativo hacia el futuro promover cambios en las variables que pueden modificarse, en particular como la edad de jubilación de ambos sexos.

Seguridad Social

En caso contrario el sistema derivará hacia una situación de desfinanciamiento (salvo que se produzca un importante reajuste en la relación monetaria aportes-jubilaciones, aumentándola) que con seguridad ameritará encontrar fuentes alternativas para solventarlo, provenientes "desde afuera" del sistema, tales como endeudamiento, emisión de dinero o captura de porciones de algunos impuestos de rentas generales. Este tipo de financiamiento "externo" resulta anómalo y poco recomendable pues sus fluctuaciones y negociación política complican el funcionamiento del sistema y lo dejan en manos de los funcionarios de turno, llevándolo a compartir la agenda con otras (numerosas) urgencias de gasto de nuestro país, en donde a menudo ha quedado relegado.